martes, 31 de enero de 2012

HACIA EL PODER TOTAL - CUATRO


Por Silvio H. Coppola 

    Al fin de acuerdo a los augurios, el Negro Moyano dejó la presidencia del PJ bonaerense. Los ruegos del gobernador de la provincia fueron infructuosos, porque ya desde arriba estaba dispuesta otra cosa. Así que entonces aquél se encuentra enfrascado en la lucha sindical. En consecuencia mientras se difiere para la próxima semana el problema sindical de los camioneros, anclado en el Ministerio de Trabajo, Moyano redobló la apuesta, a todas luces perdida, contra el gobierno nacional. Y así pudo decir ayer públicamente, muchas verdades de peso: Que no se aceptarán  “porcentajes absurdos”, para las negociaciones salariales de este año; que la inflación desde el último aumento de salarios, ha sido mucho más alta que el 18% que sugiere el gobierno como aumento; que en consecuencia la pauta la darán los índices del supermercado (de todas maneras como nota del firmante, se puede aclarar que los trabajadores en general, se conforman  sólo con no perder –ni hablemos de ganar- poder adquisitivo en sus ingresos); que “muchos han dado porcentajes que son vergonzosos” (el muchos no precisa mayor aclaración); que los funcionarios y ministros son “che pibes, a los que les dicen tenés que hacer tal cosa y salen a decir cualquier cosa”, como ventrilocuos, chirolitas; que en consecuencia insta a los trabajadores a no renunciar a la actitud de lucha, no descartándose por ello  medidas de fuerza. Todo muy bien y muy cierto. Aunque su mandato de Secretario General de la CGT es hasta julio, considero que es a lo más en el tiempo, a lo que puede llegar. Y por lo que se ve en el ambiente político, es la casi única oposición que tiene este régimen del doble discurso, de la obsecuencia, de los negocios particulares y de la sumisión incondicional, así que su defenestración es un paso más al poder total.

    Todo ello corroborado por el señor vicepresidente, cuando después de hablar de una reforma de la constitución nacional que sería urgente, tuvo que desdecirse por orden superior y afirmar que ello no era así, sino que quedaba en carpeta. Y esto cuando nadie había hablado del tema, pero el señor vicepresidente quiso adelantarse a todos en la carrera del chupamedismo, porque así apuntaba a una nueva e hipotética reelección de la señora presidente. Lo que aseguraría las funciones sine die del elenco gobernante y de todos sus satélites, en especial La Cámpora, con lo que ello significa en poder, figuración y claro está, también en el bolsillo. Pero queda pendiente el tema. No hay enemigos de fuste a la vista, salvo el mencionado arriba. Pero este año que aparece como muy difícil,  va a ver indudablemente un aumento de la inflación, disminución del poder adquisitivo de los salarios y segura y lamentablemente, mucha gente en la calle, reclamando sus derechos o inventándolos para sacar un provecho desmedido de cualquier situación. Año difícil para todos y amenazado también el país por la situación financiera internacional, la que seguirá derroteros que son impredecibles. Lo que sí es asaz predecible, es el interés del gobierno de buscar recursos como sea, para pagar todo lo que se le reclama por la deuda externa y en consecuencia poder seguir contrayendo nuevas deudas, para poder pagar viejas deudas. El cuento de la buena pipa, de una deuda que nunca se auditó y que por parte de este gobierno y aún de los anteriores, es aceptada a libro cerrado con tal de poder seguir optando por ingresar nuevamente al mercado internacional de capitales.

LA PLATA, enero 29 de 2012.

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