sábado, 6 de agosto de 2011

POR DIOS Y POR LA PATRIA: CARTA DEL MAYOR E.A. HUGO REINALDO ABETE


Buenos Aires, 5 de agosto de 2011, día de la Virgen de las Nieves,
Patrona de las Tropas de Montaña del Ejército argentino

 

LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS 

Y LA REALIDAD ARGENTINA


Para quienes tenemos una formación Cristiana, nos cuesta creer hasta dónde ha llegado el hombre en materia de ética y moral.

Más allá de que todo lo que hoy ocurre, nos ha sido adelantado en las Sagradas Escrituras, igualmente, no podemos dejar de sorprendernos ante las cosas que pasan. En efecto, si bien en la Biblia hemos leído que la confusión será lo que caracterizará a los últimos tiempos, nos resistimos a aceptar que pueda existir gente tan confundida sobre cuestiones que hacen al sentido común o al mismo orden natural.

Cuando por ejemplo en derredor observo que, jóvenes Cristianos, educados como Cristianos en familias Cristianas deciden convivir con su pareja en lugar de unirse en matrimonio, mientras que homosexuales y lesbianas hacen lo imposible para poder acceder al matrimonio, no tengo dudas que todo eso es obra de la confusión. Ahora bien, si profundizo un poco más en el tema y trato de responderme sobre ¿por qué ocurre esa confusión en mentes, ambientes y niveles donde supuestamente no debería ocurrir?, inmediatamente viene a mi cabeza el concepto de la revolución anticristiana que, explicado en una extrema síntesis, digamos que es aquella que pretende destruir todo aquello que significa “vivir como Dios manda” para poder vivir como cada hombre quiera. Es el hombre quién se asume como Dios y quien dispone lo que está bien y lo que está mal ética y moralmente.

Y más allá de que en el mundo moderno que hoy vivimos esta sea la tendencia sobre el estilo de vida elegido por el ser humano, todavía existen quienes pretenden seguir viviendo como Dios manda. Y para quienes así pensamos e intentamos vivir, ocurre que no sólo cada vez somos menos escuchados sino que ya casi estamos al borde de la marginalidad.

En efecto, cada vez se nos hace más difícil encontrar fundamentos para explicar a nuestros hijos cosas que suceden cotidianamente que son difundidas como normales cuando en realidad conforman aberraciones de este mundo desorientado y confundido. Personalmente, cuando debo explicar situaciones a las que no les encuentro justificación racional, recurro a fundamentos teológicos y a la Divina Providencia. Con esto quiero decir que todo aquello que mi mente no alcanza a explicar porque me resulta irracional, lo explico basándome en que son cosas que suceden porque Dios, en sus planes, a veces incomprensibles para los hombres, permite que sucedan porque así Debe Ser. Y esto tiene una estrecha relación con aquella sentencia bíblica que nos indica que “estén atentos a los signos de los tiempos”.

Y proyectando estos pensamientos -que para algunos les parecerán fundamentalistas-, a la realidad concreta de nuestro país y a las cuestiones políticas de los últimos tiempos, uno se pregunta:

¿Hay explicación racional para argumentar por qué una mujer como Hebe Bonafini, supuestamente la abanderada de los DDHH de la Argentina, esté involucrada en una serie de delitos gravísimos y no sólo no ha tenido que responder ante la justicia sino que es protegida por la casi mayoría de la clase política, jurídica y periodística de la República Argentina? ¿Cómo se explica que siendo ella la primera responsable, se presente como querellante como si fuese la víctima y la justicia argentina lo acepte?

¿Cómo se explica que un gobierno le de a un parricida la responsabilidad del manejo y administración de uno de los presupuestos más elevados para construir viviendas para los pobres, y éste se robe el dinero, todavía esté en libertad, no tenga condena social y esté también protegido por la clase política, el poder judicial y los medios de prensa?.

¿Hay explicación para que uno de los principales miembros de la Corte Suprema de Justicia de la República Argentina de condición homosexual, tenga seis departamentos propios alquilados como prostíbulos y cuando se descubre el tema no sólo no renuncia sino que trata de eludir su responsabilidad?

¿Hay explicación racional que avale que un senador nacional puede estar unido en matrimonio con otro hombre?

¿Cómo se explica el tremendo descalabro ocurrido en el INADI, si estaba administrado por homosexuales y lesbianas que, supuestamente, eran garantía de una brillante y tolerante administración, precisamente por esa condición?  

 Seguramente, a todos estos interrogantes algunos modernistas podrán intentar darle alguna explicación aduciendo que son cuestiones políticas totalmente ajenas a los valores éticos y morales de cada persona –en definitiva es lo que declaran Bonafini, Zafaroni y todos sus protectores–. Pero, para quienes aún el sentido común y la lógica no nos han abandonado, pensamos que, por más esfuerzo que se haga, estas cuestiones no tienen explicación racional, más allá de la que diéramos referida a la revolución anticristiana. Y también la tiene desde el punto de vista sobrenatural desde el cual podríamos arriesgar que todas estas anormalidades no son más que manifestaciones que deben ser interpretadas como “signos de los tiempos” de los que nos hablan las Sagradas Escrituras.

Y en este mismo sentido, sobre la forma y oportunidad en que los mismos explotan ante la sociedad, uno tras otro y en un momento político muy especial que vive la Argentina bajo un gobierno que le ha dado la espalda a Dios, también hay que destacar que, para muchos creyentes, los mismos no ocurren por simple casualidad. En efecto, para quienes así piensan, la explicación se encuentra en que la Providencia Divina está permitiendo que todas estas anormalidades queden expuestas de golpe ante la sociedad para poner en evidencia que la Argentina debe salir de la confusión de los becerros de oro que representan Bonafini, Zafaroni y tantos otros cultores de los antivalores. No olvidemos que Argentina es uno de los países de Sudamérica que SS el Papa Juan Pablo II definió como importante reserva espiritual del Cristianismo.
¡Por Dios y por la Patria!

Hugo Reinaldo Abete
Ex Mayor E.A.

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