miércoles, 15 de junio de 2011

LA MILANESA DE LA VERDAD



Por Eduardo Rodríguez Paz

“El secreto del éxito es la honestidad.

Si puedes evitarla, lo lograste”.

Julios Henry “Groucho” Marx

“Para saber, hay que aprender”, decía con sabiduría mi abuela Manuela. Y como casi siempre tuvo razón, nunca dejé de escuchar y seguir sus dichos y sus consejos.

Hablando precisamente de aprender tuve, los otros días, la imperiosa necesidad de saber, seguramente influido por ciertos acontecimientos de orden nacional y popular, de dónde venía aquello de la verdad de la milanesa. A través de mi vida escuché muchas cosas acerca de las milanesas: “hay que cortar la milanesa”, “se tragó la milanesa”, “comete la milanesa” y, hace muy poco tiempo, nuestra benefactora Kristina nos endilgó aquel maravilloso plan oficial de alimentación económica de “Milanesas para Todos”.

Ergo, la presencia de la milanesa en la vida nacional, por lo menos para mí, ha sido y es de una importancia tan demoledora como el kirchnerismo, con el debido respeto.

Así la cosa, me enteré de que es la comida preferida de los habitantes del Río de la Plata y, en realidad, no se trata de la verdadera milanesa cuyo origen se puede rastrear hasta un preparado de entrecot (con hueso), pasado por huevo batido, empanado y frito en manteca, que nació en Austria y cuyo inventor fue, ni más ni menos que el Feldmarschall (mariscal de campo) Johann Josef Wenzel Anton Franz Karl graf zu Radetzky von Radetz, noble de Bohemia que combatió en el bando prusiano durante las Guerras Napoleónicas, quien en una carta a un amigo, describe la preparación de las milanesas denominándolas cotolette alla milanese (costillas al modo milanés).

Ya iba apareciendo la información. Por lo menos la parte de la gastronomía. Pero una cierta languidez me indicaba que no había acabado con mis dudas. El doble sentido de “la verdad de la milanesa” me seguía acuciando.

Hace tiempo aprendí que en esos casos hay que dejar reposar la entendedera y pensar en otra cosa hasta que las ideas fluyan solas y uno se ilumine acerca de lo que quiere saber. Dicho y hecho: me puse a leer diarios por Internet.

Empecé leyendo que unos padres de alumnos del Colegio Jean Piaget, de la Capital Federal, donde concurre el hijo de Sergio Schocklender, evitaron que se retirara un rack de computadoras con la memoria del colegio. Resulta que el colegio había sido comprado por el adalid de las Madres, los docentes no cobraban sus sueldos, se hacían refacciones carísimas y demás cosas extrañas, y los padres decidieron tomar cartas en el asunto. Fecha del artículo: viernes 10 de Junio. Evidentemente Schoklender sigue en actividad y alguien lo respalda, pensé. Es lo que pasa con los individuos que saben mucho, que están bien enquistados en el gobierno y tienen el poder de la información que manejan para extorsionar ministros, diputados, senadores y hasta presidentes.

Otra noticia: la presidente Kristina se “emocionó hasta las lágrimas” durante la transmisión del lanzamiento, en Estados Unidos, del cohete norteamericano que albergaba en sus entrañas al satélite SAC-D Aquarius, el más grande y complejo de los cuatro que se ha construido en la Argentina.A este hijo lo vi en el vientre, en el laboratorio, cuando lo estaban armando. Siento mucho orgullo y mucha esperanza de lo que podemos hacer los argentinos", añadió solemne y lagrimeando, Kristina. Pero no pudo con su genio y a continuación agregó: “Hace 10 años, lanzábamos piedras y hoy estamos lanzando cohetes al espacio", dijo, en referencia a la crisis de 2001, antes de la llegada de Néstor Kirchner al poder. “Cuanta tilinguería”, pensé.

Me entretuve un poco leyendo unas declaraciones de Beatriz Sarlo, la escritora prohibida de 6, 7, 8, en un reportaje en que le inquirían acerca de su opinión sobre la intelectualidad de Kristina. Dijo Sarlo: “Una Presidente verborrágica, porque para intelectual le falta mucho. Alguien que tiene pretensiones intelectuales y tiene que exhibirlas mucho para demostrárselas a quienes se las atribuyen... Digamos que no soy admiradora”. Me repatingué en el sillón, mientras sonreía.

Luego me encontré riendo francamente mientras leía la columna de Carlos Reymundo Roberts, en La Nación, que hablaba de cómo los hackers desdibujaron su nota. Esto decía: “Son bien conocidos, por cierto, los delincuentes informáticos que alteran las cifras del Indec (aumentando artificialmente la inflación); los que dan por robados del Banco Central cientos de millones de pesos que en realidad fueron quemados por tratarse de billetes viejos; los que dicen que no hay a la venta ni carne, ni milanesas, ni merluza del plan "para todos"; los que en el tablero del Senado lo hacen votar a Menem en favor del Gobierno para dejar al kirchnerismo pegado al odioso menemismo; los que adulteran los troqueles de las obras de caridad de Hugo Moyano de Calcuta. Ni la Presidenta, que está tan protegida, se libró de ellos. Hackearon su micrófono para cambiar el cálido saludo a los periodistas en su día por una crítica artera e impiadosa. ¿Qué puedo hacer yo? Nada. Violaron mi columna y tengo miedo de que violen mi voto. Ya no creo en nada ni en nadie. Lo único que me queda es Mariotto. Ah, y Oyarbide”. Mientras reía, el perro me miraba, extrañado.
Cambié de lectura y me encontré con Alfonso Prat Gay que aseveraba que en
la Argentina desde el año 2003 a la fecha se construyeron 314.000 viviendas de planes gubernamentales en vez de las 800.000 que afirma Kristina. A renglón seguido encontré un dato de primerísima mano que escrachaba que sólo el 7% de las obras anunciadas por los gobiernos K se llevaron a cabo en su totalidad. Pensando en el 93% restante recordé la puesta en marcha de las obras de remodelación y puesta en estado del Asilo Saturnino E. Unzué, de Mar del Plata donde la Presidente se desgañitó en un discurso (más bien diatriba) que presencié, contra la oposición y los que no la siguen. Creo que lagrimeé mientras escuchaba.
Ah..., le cuento que el Asilo Unzué (monumento histórico municipal de Mar del Plata desde 1985), tres años después, tiene completado un 20% aproximado de las obras, que por supuesto, están paradas hace dos años.

No le niego que a pesar de la lectura, uno de mis máximos placeres, estaba inquieto. Seguía tratando de encontrar la verdad de la milanesa.

Llevado por la ansiedad, seguí buscando distraerme. En un diario alguien afirmaba que Eve Pastor de Bonafini conoció a Sergio Schoklender en 1993 y desde 1996 figuraba como apoderado de las Madres de Plaza de Mayo. Que a partir de ese momento y hasta el presente la Fundación de las Madres emitió cerca de 1300 cheques sin fondos, que estuvieron (y algunos están) detenidos en el Banco Central, sin ejecución. Que el gobierno nacional encomendó a Felisa Miceli (la ex ministra de economía de la bolsita con mucha plata olvidada en el baño, que cada vez se parece más a la Chona) auditar las cuentas de la Fundación (el zorro en el gallinero) entre 2007/2009. Que Doña Felisa adujo la falta de once millones de pesos y le dijo a Pastor de Bonafini que las cuentas no resistían ninguna inspección... ¡Vaya, vaya!

Otro diario capitalino aseveraba, entre otras cosas referidas a temas urticantes de la realidad nacional que, “...mata el Indec con porcentajes falsos, increíbles argumentos mentirosos en boca de fanáticos de la tergiversación como Aníbal Fernández, ex Intendente de Quilmes escapado en el baúl de un Falcon durante la noche, que ahora se dedica a bancar a Julio Grondona en la AFA... ¡A la pucha!

Casi al borde de la angustia leí en otro matutino nacional, el siguiente párrafo referido a Milagros Sala, la dirigente izquierdista jujeña: “Así como el escándalo Schoklender salpica a la línea Julio De Vido-José López- Abel Fatala, las cuentas que no cierran de la constructora Tupac Amaru golpearían directamente al apellido Kirchner, en la figura de la Ministro de Desarrollo Social. En materia de números, no sólo estaría en juego el millonario subsidio mensual destinado a la construcción de viviendas, sino que además la Tupac Amaru administraría 25.000 planes sociales, es decir, muchos más que cualquier otra organización social al servicio de la Casa Rosada. Sin embargo, la onda expansiva del escándalo de “Sueños Compartidos” probablemente llegue rápido a Jujuy, un feudo de la piquetera, que en el ambiente local se hace llamar ´la gobernadora´”.

¡No le miento si le digo que, de golpe, me iluminé! Me llegó la revelación: ¡En la Argentina no existe la verdad de la milanesa! ¡Es exactamente al revés!

Le explico..., fíjese bien: hacer milanesa de algo es empanarlo, cubrirlo, para que no se vea. Como con las milanesas, que se las recubre con huevo y pan rallado para que la carne quede adentro, oculta. Y ahí está el quid de la cuestión.

En esta Patria nuestra las cosas son al revés del pepino. Aquí sólo hay milanesas de la verdad, porque esa pobre verdad siempre está oculta, empanada, encerrada, presa. De una manera u otra, siempre hay alguien encargado de esconderla.

Es por eso que si queremos vivir en el futuro dentro de la normalidad, de la lógica, de la coherencia, de la moral, de las buenas costumbres, de la democracia, de la república, hay que tomar decisiones: o se encara con firmeza la verdad o se la destruye y nunca más encontraremos el rumbo. O nos acercamos cada vez más a la verdad o la condenamos al olvido y seguiremos viviendo en la mentira que nunca nos llevará demasiado lejos.

Sólo perseverando en ese sentido, algún día, en la Argentina se podrá conocer para siempre, la verdad de la milanesa.

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