miércoles, 10 de noviembre de 2010

CARTA A PÁGINA 12: CONSCRIPTOS QUE PELEARON EN MALVINAS APOYAN A QUIENES FUERON SUS JEFES

Reconocimiento a VGMalvinas

Carta del Teniente Coronel (R ) VGM José A Vercesi a Página 12

Por José A. Vercesi

Teniente Coronel (R) VGM

DNI 8.488.477

Sr. Director:

El diario Página 12 publicó el día 3 de abril una nota firmada por la periodista Laura Vales en la que hace referencia a un documento entregado a la Ministra de Defensa, por el ex-combatiente Ernesto Alonso, en el que denuncia torturas recibidas por soldados durante el conflicto de Malvinas.

Uno de los oficiales denunciados es el Coronel Horacio Losito.

El Coronel Losito (en aquel entonces Teniente 1ro.), integró la 1ra. Sección de la Compañía Comandos 602, de la que fui Jefe.

Nuestra fracción, integrada exclusivamente por Oficiales y Suboficiales, sin soldados conscriptos (como es costumbre en la especialidad), llegó a Puerto Argentino el 27 de mayo de 1982, alrededor de las 20:00 hs.; el 29 de mayo, apenas 36 hs. después, iniciamos una operación en la retaguardia de las filas inglesas, sin haber tenido en ese lapso el Teniente 1ro. Losito ni ningún integrante de la sección contacto con soldado alguno que pudiese haber sido “torturado”.

El día 31 de mayo  toda mi sección enfrentó en el combate de Top Malo House, uno de los encuentros más sangrientos de la historia del conflicto, al Escuadrón para el combate en la Montaña y el Ártico a órdenes del capitán Rod Boswell, una fracción de tropas especiales específicamente entrenada para este ambiente en Islandia y Noruega.

El Tte 1ro. Losito sufrió varias heridas en este enfrentamiento, a pesar de lo cual siguió combatiendo hasta perder el conocimiento, causa por la que fue condecorado (1),  quedando en poder de los ingleses como prisionero herido a partir de ese momento.

Este combate, que pocos argentinos conocen, fue desmenuzado y estudiado por los ingleses en un video que lo recrea, editado por la BBC de Londres, en virtud de la inesperada resistencia encontrada, teniendo en cuenta que la relación de poder de combate era de 5 a 1.

El Teniente 1ro. Losito en esas 36 hs. que permanecimos en Puerto Argentino, estuvo permanentemente conmigo y mi fracción, ya que como se verá era muy poco el tiempo que teníamos para preparar nuestra operación y meternos en medio del dispositivo enemigo.

Estos hechos son fácilmente comprobables y demostrables, por lo que si el señor Ernesto Alonso o cualquier otro ex-soldado dice haber estado en contacto con este oficial o cualquier integrante de mi fracción, lisa y llanamente miente.

Lo paradójico de esta situación es que la Compañía de Comandos 602 se formó con cuadros voluntarios que, estando preparados para esta contingencia, sin haber sido hasta ese momento convocados, nos avergonzábamos de ver la guerra por televisión mientras soldados conscriptos estaban ya en el frente arriesgando sus vidas.

Por segunda vez en los últimos años debo salir a enfrentar mentiras y falsedades sobre integrantes de mi fracción, que escribió una de las páginas más honrosas y duras de esta guerra, y que con sus imágenes alimentaría sin exageración (en una sociedad normal), cualquier película bélica.

Antes fue nuestro “General embajador” que manifestó en otro medio y “sin ninguna posibilidad de error”, también haciéndose eco de la denuncia de otro ex-combatiente, que uno de mis muertos (el Tte. Espinosa, que recibió un impacto de granada en el pecho) ni siquiera había estado en las islas.

Ahora es esta canallesca y descarada mentira, que echa sombra sobre uno de los héroes vivos de aquella lucha.

Sr. Director, durante 25 años he mantenido un compromiso de silencio y respeto por los muertos de ambas fracciones, conformadas por profesionales que sabían claramente cuáles eran los riesgos a correr; pero también he vivido con profunda tristeza y decepción que nadie en esta sociedad caníbal pueda extraer de tantas vidas quebradas una epopeya para recuperar, hacerla trascender y que sirva como aliciente para enfrentar los “combates” y esfuerzos diarios.

Pero que además se humille a quienes estuvieron a mis órdenes,  con mentiras burdas e innecesarias, supera todo límite de tolerancia. Esta gente, HOMBRES con mayúsculas, los mejores que todo Jefe quisiera tener en combate, que guardan las cicatrices de sus heridas como condecoraciones que NINGÚN PODER les podrá birlar, no sólo no merecen este dolor, sino también el eterno reconocimiento de sus conciudadanos.

Luego de haber enviado la correspondiente carta documento a dicha publicación y a quienes la escribieron, y considerando que los responsables del diario mencionado ni siquiera leyeron su contenido antes de rechazarla, he decidido continuar las acciones legales y además enviar esta carta a distintos medios. Pero pareciera que la verdad es un peso demasiado grande para este periodismo con minúsculas que algunas veces por complicidad y otras por temor, llegan al extremo de inventar miseria donde no la hay o callan ante la mentira, contribuyendo a esta parodia de sinceramiento histórico.

Me pregunto cuántas otras denuncias estarán basadas en falsedades como ésta, y cuál es el objetivo final de seguir alimentando esta campaña de “argentinos contra argentinos” que parece no tener fin, que lejos de buscar la “verdad”  sólo consigue generar más odio y rencor entre compatriotas y que tanto bien le hace a la estrategia del enemigo.

(1) “Integrando una patrulla de Comandos de la cual era 2do Jefe, durante una operación de alto riesgo en terreno controlado por el enemigo, reaccionar con decisión ante el ataque sorpresivo de fuerzas notoriamente superiores y combatir con singular valentía ocasionando bajas al enemigo. Pese a resultar herido en dos oportunidades durante el combate, continuar la acción hasta el límite de sus fuerzas, constituyendo un verdadero ejemplo para sus subordinados.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los mensajes son moderados antes de su publicación. No se publican improperios. Escriba con respeto, aunque disienta, y será publicado y respondido su comentario. Modérese Usted mismo, y su aporte será publicado.