miércoles, 10 de junio de 2009

TERRORISMO JUDICIAL


Informe Especial para «La Historia Paralela»

Por el Dr Carlos Marcelo Shäferstein

Publicado el 8 de June, 2009 en www.lahistoriaparalela.com.ar

El jueves fue un día terrorífico para mí y para mi familia. Secuestraron todo mis dos equipos de computación, mis memorias, mis borradores, mis investigaciones en curso, mis libretas de direcciones, mi agenda, mis libros y apuntes. Se llevaron los celulares que encontraron y también algo de armas. Yo ignoro honradamente por qué motivo y la causa de tal encarnizamiento y humillación. Algo encontrarán entre tantas tonterías que uno escribe, sobre todo con toda la gente que estoy relacionado y sus direcciones.

Pero les aseguro que no soy un terrorista, ni sé de qué soy sospechoso todavía. Antes se imputaba a una persona porque era sospechosa de haber realizado una conducta típica, antijurídica y culpable. Por lo menos cuando yo estudiaba Derecho, y durante mis años de ejercicio del Derecho Penal. Le explico:

Como expresaba el propio ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Eugenio Raúl Zaffaroni, «el delito es en primer lugar una conducta humana reprochable, descripta en el libro Segundo del Código Penal (a partir del artículo 79°), donde se indican las conductas prohibidas a las que se asocia con una pena. Técnicamente se llaman “tipos” a esos elementos de la ley penal que individualizan la conducta que se prohíbe con relevancia penal. Cuando una conducta se adecua a alguno de los tipos legales, se trata de una conducta típica (presenta características de tipicidad). De este modo se obtienen dos características del delito: una genérica (conducta) y otra específica (tipicidad), es decir, la conducta típica es una especie del género conducta… Cuando la conducta típica no está permitida se dice que es contraria al orden jurídico y, por lo tanto, antijurídica. En consecuencia para que haya delito, además de la tipicidad, debe presentarse la característica de antijuridicidad. En doctrina se denomina a una conducta típica y antijurídica como injusto penal. Esto significa que para que el injusto penal sea un delito ha menester serle reprochable al autor en razón de que tuvo la posibilidad exigible de actuar de otra manera. A esta característica de reprochabilidad del injusto penal al autor es la culpabilidad, que constituye el tercer carácter específico del delito. De esta manera se puede definir el concepto de delito como conducta típica, antijurídica y culpable.»

Pero por lo visto, todo cambió desde que escribió su Tratado. Acá la Justicia parece funcionar exactamente a la inversa. Se incautaron, tras una previa orden de allanamiento vergonzosa, de mis papeles y documentos para encontrar pruebas indeterminadas en lugar de encarcelame luego de obtenerlas. Fui llevado por la fuerza pública a un Juzgado Federal altamente hostil hacia los militares, donde hasta se jactan de ello. No hay cargos… No sé si me explico. Me allanaron y luego me trasladaron por la fuerza pública para prestar “declaración testimonial”. No hay que ser abogado para no entender. Yo estudié Derecho y tampoco comprendo nada Un funcionario de la Fiscalía me preguntó “a qué me dedicaba”: le respondí a la investigación histórica y a al estudio del Iusnaturalismo, la Filosofía Tomista, a lo que me contestó “…ah si yo también estudié a …Hobbes, Deleuze, Jaspers, Foucault, Sartre, Heidegger…” Obviamente el «jurista» no tenía una idea de quién fue Santo Tomás de Aquino o San Agustín.

El Fiscal, en definitiva, no me leyó nada. Me interrogaron inquisitivamente, como «testigo» con juramento de decir verdad sobre si yo tengo conocimiento de un complot o confabulación militar contra NK. Eso es todo. Le conté a Carlos Manuel Acuña y él escribió más o menos correctamente la situación.

Supongo que ya no debo tener demasiado tiempo para gozar de libertad y dedicarme a mi familia. Presumo que terminaré, como todos mis hermanos, en la Prisión de Marcos Paz. Son capaces de todo… Yo preanuncié el fraude y nadie me creía. : hay muchos hombres justos bajo grilletes, mientras que los criminales que se apoderaron de la Patria seguirán su frenética venganza. Supongo que la gente dirá… “algo habrá hecho” y seguirá su vida, hasta que vayan por el siguiente…

Hoy me enteré que las encuestas mostraban a De Narváez como vencedor en la Provincia de Buenos Aires. Consecuentemente fue citado a prestar declaración indagatoria dentro de tres días para responder a imputaciones sobre «su vinculación con el tráfico de narcóticos y la ruta de la efedrina». Cuando el Juez Federal Faggionatto Márquez se tome su tiempo para evaluar la declaración, ya habrán pasado las elecciones legislativas.

Uno menos y quedó allanado el camino del dictador para la usurpación de un cargo que no le corresponde. Es una muestra de su baja moral e inescrupulosidad sin límites. Estimo que es un apriete porque me estaban monitoreando: «Chavismo juridico» o «Comité de la Salud Pública», como decían los revolucionarios de 1789.

En La Vendée Roberspierre se felicitaba por el río de sangre que dividiría a Francia de sus enemigos a expensas de un cuarto de millón de bandidos piqueteros revolucionarios. Tampoco allí anidaron los escrúpulos, y el enviado del comité revolucionario, Westermann, le escribía a Roberspierre: «Ciudadanos. La Vendée ya no existe: ha perecido bajo nuestra espada libre, lo mismo que sus mujeres y sus niños. Acabo de enterrarlos en los pantanos y el lodo de Savenay. De acuerdo con vuestras órdenes, he aplastado a los niños bajo las patas de los caballos y he masacrado a las mujeres, que por lo menos ya no engendrarán más bandidos católicos. No tengo prisioneros que puedan reprochárseme. [Shama, Simón: «Ciudadano. Crónica de la Revolución Francesa». Javier Vergara Editor. Buenos Aires, 1990, página 758] Por si no lo notaron, de allí surge la etimología de la palabra «vendetta».

La situación actual nos remonta casi a un pasado de cavernas, es increíble que se siga metiendo la mugre bajo la alfombra. Hay extremistas de todo tipo, y esto no es más que un terrorismo judicial, ésta es una bomba social que deberíamos desactivar de una buena vez.

¿Se terminará todo ésto tras las elecciones prostibularias? Cuando era Soldado, los enfrentamientos con el enemigo tenían toda la dosis de franqueza… Era mi vida o la de mi oponente, hasta quitarle su capacidad de comabate, tras lo cual dejaba de ser enemigo. Pero a esta batalla de expedientes no la conozco: es artera y cobarde. Desmoralizado e intimidado, no estoy de ánimo de escribir una letra más. Tener ideas es jugarse a la indefensión y al atropello… A perder la libertad.

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