domingo, 28 de junio de 2009

MONS. HECTOR AGUER: LA HORA DE LA ELECCION Y LOS VALORES NO NEGOCIABLES

En su reflexión semanal en el programa “Claves para un Mundo Mejor” (AMÉRICA TV), Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, reflexionó sobre la elección nacional legislativa recordando principios fundamentales de la Doctrina de la Iglesia afirmando que “no existe un voto católico, como algunos piensan, pero sí hay católicos que votan y los católicos que votan tienen que hacerlo a conciencia” y que “no ha habido debate de ideas en esta campaña”.
Dijo que “el período que ha precedido a esta fecha, lo que se llama la campaña electoral, ha estado colmado de rarezas” y que “tiene la impresión de que no hay una conciencia en los ciudadanos acerca del carácter exacto de esta elección que es sólo una elección legislativa. Pareciera que en esta elección se juegan demasiadas cosas y, sin embargo, es una elección legislativa, o sea que se trata de la renovación parcial del Congreso Nacional, de las legislaturas provinciales, de los consejos deliberantes”.
“El Santo Padre nos menciona el respeto y defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural; la familia fundada en el matrimonio de un varón y una mujer; la libertad de educación de los hijos; y la promoción del bien común en todas sus formas”, explicó. Además aclaró que “el Papa nos enseña que estos son valores no negociables”.
Transcribimos el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer:
“Ha llegado la hora de la elección. El período que ha precedido a esta fecha, lo que se llama la campaña electoral, ha estado colmado de rarezas”.

“Para decir verdad, uno tiene la impresión de que no hay una conciencia en los ciudadanos acerca del carácter exacto de esta elección que es sólo una elección legislativa. Pareciera que en esta elección se juegan demasiadas cosas y, sin embargo, es una elección legislativa, o sea que se trata de la renovación parcial del Congreso Nacional, de las legislaturas provinciales, de los consejos deliberantes”.

“Por eso la ocasión es propicia para pensar a qué personas elegimos para encargarlos de promulgar las leyes que el país necesita. Hablamos de leyes nacionales o provinciales y de ordenanzas municipales”.

“Eso supondría, en todo caso, que se han discutido ideas y que han salido al juego una serie de valores fundamentales con los cuales la sociedad argentina tiene que confrontarse y respecto de los cuales las conciencias tienen que interpelarse”.

“Desgraciadamente no ha ocurrido así. No ha habido debate de ideas en esta campaña”.

“Ahora bien, para nosotros, católicos, aquí hay algo importante a considerar: no existe un voto católico, como algunos piensan, pero sí hay católicos que votan y los católicos que votan tienen que hacerlo a conciencia”.

“A propósito de esto, me gustaría hoy recordarles que el Papa Benedicto XVI ha hablado, respecto de estos asuntos, de cuatro valores no negociables”.

“El Santo Padre nos menciona el respeto y defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural; la familia fundada en el matrimonio de un varón y una mujer; la libertad de educación de los hijos; y la promoción del bien común en todas sus formas”.

“El Papa nos enseña que estos son valores no negociables. Se lo dice primeramente a los católicos que actúan en política o que tienen cargos públicos. Les dice que ellos tienen que sentirse interpelados por estos valores como para luego proponer proyectos y aprobar leyes que estén fundadas en la naturaleza humana y no contradigan el auténtico bien del hombre”.

“Pero me parece que ese mismo consejo del Papa puede referirse a todos los ciudadanos, que son los que tienen que elegir”.

“Ahora bien: ¿En virtud de que parámetros elegimos? ¿Cómo sabemos si los candidatos que hay que votar profesan estos valores? ¿Cómo sabemos si están dispuestos a comprometerse por el respeto de estos valores?... Este es el gran problema de una elección como esta”.

“Por eso, lo que da sentido a la campaña electoral, después de todo, es que los candidatos digan lo que piensan y lo digan con verdad y que respondan a estas cuestiones básicas, fundamentales. No basta hacer genéricas alusiones al pasado para demonizarlo o para idealizarlo y al futuro para prometer cosas que probablemente no se cumplirán, sino que hay que referirse, sobre todo, al presente y no hay que eludir tampoco la definición sobre estas cuestiones que son capitales para la vida de una sociedad justa, solidaria, auténticamente humana”.

“No sólo son importantes para los católicos sino que son importantes para cualquier persona de buena voluntad porque en esos valores no negociables, como los define el Papa, se juega, de algún modo la suerte del presente y el futuro de la humanidad. Esperemos que la próxima campaña electoral no vuelva a repetir el estilo de la que ha llevado a la presente elección”.

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